
Tarta de manzana cubierta de la abuela
Masa quebrada, jugosas manzanas a la canela y glaseado, la tarta de manzana cubierta como la de la abuela.
- Preparación
- 30 min
- Tiempo de cocción/horneado
- 55 min
- Total
- 2 h 25 min
- Dificultad
- Media
- Calorías
Masa quebrada, jugosas manzanas a la canela y glaseado, la tarta de manzana cubierta como la de la abuela. Una receta que funciona desde hace generaciones: masa quebrada crujiente por arriba y por abajo, y entre medias una gruesa capa de manzanas cálidamente especiadas.
Instrucciones paso a paso
- 1
Amasar la masa
Amasa rápidamente la harina, la mantequilla fría, el azúcar, el huevo y la sal hasta obtener una masa quebrada lisa. Trabaja lo más rápido posible y con las manos frías, ya que cuanto menos se caliente la mantequilla, más quebradiza quedará la masa después. Envuélvela en film transparente y déjala enfriar durante 60 minutos.
- 2
Preparar las manzanas
Pela las manzanas, córtalas en cuartos y luego en gajos finos. Mézclalas con el azúcar, la canela, el zumo de limón y, si quieres, las pasas. El zumo de limón mantiene las manzanas con un color claro y le da al relleno una frescura delicada.
- 3
Forrar la base
Estira dos tercios de la masa y forra con ella un molde desmontable de 26 cm. Levanta un borde de unos 3 cm de alto, que luego contendrá el relleno. Espolvorea el pan rallado sobre la base, ya que absorberá el jugo de la manzana y mantendrá la masa crujiente.
- 4
Rellenar y cubrir
Vierte la mezcla de manzanas de manera uniforme. Estira el resto de la masa para formar una tapa, colócala encima, presiona bien los bordes y pincha la tapa varias veces con un tenedor. A través de estos pequeños agujeros puede escapar el vapor, de lo contrario la tapa se abombará.
- 5
Hornear
Hornea la tarta a 180 °C con calor arriba y abajo de 50 a 55 minutos hasta que esté dorada. Después, déjala enfriar completamente en el molde, ya que en caliente el relleno aún está blando y se desmoronaría al cortarla.
- 6
Glasear
Mezcla el azúcar glas con el zumo de limón hasta que quede suave y unta con ello la tarta aún tibia. Sobre la superficie caliente, el glaseado se extiende de manera muy uniforme y queda maravillosamente brillante al secarse.


