
Ensalada Caprese
Tomate, mozzarella y albahaca con un buen aceite de oliva, tres ingredientes en perfecto equilibrio.
- Preparación
- 10 min
- Tiempo de cocción/horneado
- –
- Total
- 10 min
- Dificultad
- Fácil
- Calorías
Tomate, mozzarella y albahaca con un buen aceite de oliva, tres ingredientes en perfecto equilibrio. Con tan pocos componentes, su calidad es lo único que importa, por lo que los tomates pálidos de invierno hacen que este plato sea imposible. Por cierto, el vinagre balsámico no forma parte de la receta original, ya que oculta el delicado sabor de la mozzarella.
Instrucciones paso a paso
- 1
Atemperar los ingredientes
Saca los tomates y la mozzarella del frigorífico al menos treinta minutos antes de servir. El frío adormece el aroma y la textura, la mozzarella fría tiene una textura gomosa y los tomates fríos casi no saben a nada. La temperatura ambiente en un plato de tres ingredientes no es un detalle menor, sino algo fundamental.
- 2
Preparar los tomates
Corta los tomates en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor, retira la parte dura del tallo y colócalos brevemente sobre un paño de cocina. Añade un poco de sal y déjalos reposar cinco minutos. La sal extrae un poco de agua y al mismo tiempo concentra su sabor.
- 3
Escurrir la mozzarella
Saca la mozzarella de búfala de su salmuera, córtala en rodajas y déjala escurrir también brevemente sobre un paño. De lo contrario, el suero sobrante se mezclaría en el plato con el aceite de oliva y formaría un charco lechoso en lugar de una salsa clara.
- 4
Emplatar
Coloca las rodajas de tomate y mozzarella alternadas y ligeramente superpuestas en un plato llano. Intercala las hojas de albahaca entre ellas en lugar de esparcirlas por encima, así se mantienen frescas y transmiten su aroma directamente a los ingredientes vecinos. La albahaca se arranca con las manos, nunca se corta con cuchillo, ya que de lo contrario los bordes cortados se vuelven negros.
- 5
Condimentar
Rocía el aceite de oliva generosamente por todo el plato, espolvorea sal en escamas y muele pimienta negra fresca por encima. Sirve inmediatamente con pan blanco para mojar la mezcla de aceite y jugo de tomate que queda en el fondo del plato. Esa mezcla es precisamente el verdadero punto culminante.


