
Gajos de patata con parmesano
Deja la piel y añade el parmesano en los últimos cinco minutos: así quedará crujiente en lugar de quemado.
- Preparación
- 10 min
- Tiempo de cocción/horneado
- 22 min
- Total
- 32 min
- Dificultad
- Fácil
- Calorías
Deja la piel y añade el parmesano en los últimos cinco minutos: así quedará crujiente en lugar de quemado. Los gajos de patata son la versión más indulgente de las patatas fritas, ya que son más gruesos, conservan la piel y no necesitan remojo. Lo único que requieren es espacio en la cesta y un orden claro a la hora de añadir el queso.
Por qué funciona
A diferencia de las patatas fritas finas, el almidón superficial de los gajos no es un problema, sino una ventaja. Se gelatiniza formando una capa fina y translúcida que se seca y se vuelve crujiente durante la cocción, por lo que aquí no se remojan, solo se secan con papel. El parmesano sigue otra lógica. Sus proteínas lácteas y la lactosa se doran mucho antes que el almidón de la patata, y en la corriente de aire de una freidora de aire se queman en pocos minutos. Si se añade cinco minutos antes del final, se funde, se adhiere a la superficie y queda crujiente. Si se pusiera desde el principio, quedaría amargo y negro mucho antes de que la patata estuviera hecha.
Instrucciones paso a paso
- 1
Cortar los gajos
Lava bien las patatas y córtalas a lo largo en octavos para que cada gajo conserve un lado con piel. La piel tiene un propósito claro, ya que mantiene el gajo intacto y se vuelve muy crujiente.
- 2
Secar y condimentar
Seca los gajos con papel de cocina y mézclalos con el aceite, el pimentón, el romero, el ajo en polvo y la sal. A diferencia de las patatas fritas finas, aquí no se remojan en agua. El almidón superficial es una ventaja con este grosor y se convertirá en una costra deliciosa.
- 3
Diecisiete minutos a 190 °C
Distribuye los gajos con el lado cortado hacia abajo en la cesta, en un máximo de dos capas. Cocina durante diecisiete minutos a 190 °C, agitando una vez a la mitad del tiempo. Ahora deben estar dorados por fuera y tiernos por dentro.
- 4
Añadir el parmesano en los últimos cinco minutos
Espolvorea el parmesano por encima y cocina cinco minutos más a 190 °C. El queso se fundirá, se adherirá a la superficie y quedará crujiente. Si lo hubieras puesto desde el principio, ya estaría negro, puesto que la proteína de la leche se dora mucho antes que el almidón de la patata.
Nuestros mejores consejos
- Deja la piel. Mantiene el gajo intacto, se vuelve crujiente y te ahorra usar el pelador.


